crees que tienes una buena tele hasta que vas a la casa de un amigo y se te cae el alma al piso.
Misma peli, misma escena de noche, en la suya el cielo negro con estrellas y colores vivos, y en la tuya una niebla gris sin gracia y sin vida.
Todavía me acuerdo, Ana, y vos también te acordarás, antes de tener este canal, estar meses y meses viendo distintas teles para elegir cuál comprar. Así que la información que te vamos a dar ahora te va a ayudar a elegir mejor entre una de las tecnologías más populares del mercado.
Seguramente ya sabes que no todas las teles funcionan igual, hay distintas tecnologías, y ellas distintas formas de utilizarla. Y no todo lo que se vende como Mini LED lo es. Es un tema tan caliente que en EE.UU. ya hay una demanda colectiva por este motivo. Pero entonces, ¿qué sucede paso a paso con la luz de detrás del panel hasta que tú lo ves en pantalla?
¿Qué magia oscura pasa en la tele de tu amigo como para que haya tanta diferencia con la tuya? Y lo más importante, ¿cómo lo puedes mirar tú en la tienda antes de pagar? Primero aclaremos qué es Mini LED. Es una evolución de la tecnología de retroiluminación utilizada en los televisores LCD.
La idea es acercarse al contraste de una OLED sin perder lo bueno de la LCD: mucho más brillo y sin riesgo de que se queden imágenes marcadas en la pantalla con el paso del tiempo.
Y yo aprovecho este vídeo porque tengo una intriga desde hace años que no termino de comprender. Todos sabemos que los televisores de últimas generaciones tienen una luz LED de fondo que ilumina y permite que nosotros veamos la imagen, pero mi cuestión es: si eso está iluminado detrás, ¿cómo hacen también para tapar la parte de adelante cuando vos lo ves? Bueno, es una de las cuestiones que vamos a ver ahora y justamente la que marca un poco la diferencia de unas televisiones buenas y y otras no tanto, o malísimas.
Una tele LCD funciona como una ventana con persiana y una linterna detrás. La linterna da la luz, la persiana, que son los píxeles, decide cuánta luz deja pasar en cada punto. Y esa luz se puede poner de dos formas: la más antigua irradiando desde los bordes, y la trasera, que es donde la cosa se hace más compleja.
Vale, todo lindo, Ana, la explicación, pero ¿cómo hace un panel para cerrar la luz si dentro no hay nada que se mueva?
Exactamente con el mismo truco que llevan las gafas de sol polarizadas.
La luz vibra en todas las direcciones. Un filtro polarizado es como una reja de barrotes, por lo que se utilizan dos rejas cruzadas, una vertical y otra horizontal, y de ahí no pasa nada, solamente el negro. En teoría. Eso es justamente lo que pasa con las pantallas LCD. Hay una reja atrás y otra adelante cruzadas, y en medio el cristal líquido. Este cristal son moléculas alargadas como pasillos que giran o se inclinan cuando le aplicas electricidad.
Según cómo estén, retuercen la luz para que pase por la segunda reja, o la dejan como está y la segunda reja la frena. Y eso pasa en cada punto de la pantalla, en millones de puntos a la vez, decenas de veces por segundo. Esa es la persiana.
Bueno, ya lo entendí, pero ahora viene lo interesante. Si está esa persiana ahí, ¿por qué se cuela la luz de todas formas en muchos televisores? Porque ni las rejas son perfectas ni los palillos se colocan perfectos. Siempre se escapa un poquito. Eso se nota mucho cuando la tenés la tele apagada, que la ves negro, la encendés, por más que esté en una pantalla negra, y se pone gris. Y decís, ¿qué pasó acá?
A alguien se le ocurrió algo obvio: ¿y si en vez de una linterna gigante ponemos muchas linternas pequeñitas y apagamos las que no hacen falta? Imagina una ciudad ciudad de noche vista desde un avión. Si solo puedes encender o apagar la ciudad entera, nunca tendrás un barrio a oscuras al lado de un estadio súper iluminado.
Pero Ana, si podemos controlar la luz de barrio a barrio, ahora sí. Y si puedes hacerlo calle a calle, todavía mejor.
Esto es justamente todo el truco del mini LED: dividir la luz de detrás en trocitos que se encienden y se apagan solos. A cada trocito se llama zona. Con otras tecnologías de retroiluminación, el negro no llega tan lejos. La más sencilla es la edge LED, las luces solo en los bordes de la pantalla. La luz se reparte como puede y la persiana nunca la tapa del todo.
Luego está la Direct LED. Las luces están detrás pero encendidas todas a la vez. Más uniforme pero tampoco apaga nada. Un paso más allá está la Full Array con atenuación local o local dimming. La luz trasera está dividida en zonas que se apagan por separado. Ahí empieza el negro de verdad.
Y Mini LED lleva esa idea al extremo. Miles de luces diminutas y cientos o miles de zonas para apagar justo donde hace falta.
Pero entonces, Ana, si el truco es tan sencillo, ¿Por qué unas teles se ven tan bien y otras no?
Y aquí está la clave: no todo lo que pone mini LED en la caja rinde igual. Lo que manda es lo que hay dentro, como en todo, vamos.
Claro, Ana, vos me ves a mí y decís bueno, más o menos. Después mirás adentro y decís vaya mierda. Para que un mini LED se note de verdad hacen falta 3 cositas. Lo primero es que los LEDs sean pequeños, pero de verdad. Un LED de los de siempre mide entre medio y 2 milímetros. Un mini LED mide entre una décima y 3 décimas de milímetro, como un grano de sal muy, muy finito. ¿Y eso para qué sirve?
Cuanto más pequeños, más caben detrás y cuantos más caben, más fino puede repartir la luz. Lo segundo es dónde están puestos esos mini LEDs diminutos, que no estén todos en el borde como antiguamente.
Iluminación Edge se llamaba, ¿no?
Te generaba unas constelaciones cuando estabas viendo de noche la tele, viste que alrededor y decís, ah, exactamente, una tele así podría llamarse mini LED y comportarse como una tele de hace 10 años atrás.
Es como iluminar el salón desde el pasillo, la luz entra de lado, se reparte como puede y no hay forma de apagar solamente un rincón. Lo que quieres es que los LEDs cubran toda la parte de atrás, repartidos como una cuadrícula, que debajo de cada trozo de imagen haya su luz propia.
Y la tercera, y la que más engaña: ¿cuántas zonas se pueden controlar de verdad? Ojo, zonas, no LEDs. Una tele puede tener 10.000 LEDs y apagarlos de 100 en 100, entonces no tiene 10.000 zonas, tiene 100.
Ahí está la trampa también, te meten todo pero después funciona lo que funciona. Para que te hagas una idea, una tele de entrada puede ir de unas 120 a unas 500 zonas iluminadas. Una buena de gama alta pasa de las 2000.
Y aquí llega el giro, porque en las fichas y en las tiendas se 4 números que no son lo mismo. Las zonas físicas, las de verdad, grupos de LEDs que se encienden y se apagan solos, estas sí controlan la luz. Las zonas de software, la tele analiza la imagen y la oscurece por partes. Es como ponerle gafas de sol a la foto, parece más oscuro pero la luz de detrás sigue encendida.
Por lo que las zonas de color tienen que ver con cómo se pintan los colores y no con cuánta luz hay detrás. Y los píxeles, que son la resolución. Que una tele sea 4K no te dice nada de cómo controla la luz, y solo una de las 4 apaga la luz de verdad. Las otras 3 suenan igual de bien en la caja.
Así que la pregunta que te tienes que hacer es solamente una: ¿cuántas zonas de atenuación local física tiene?
Hola, sí, por favor, vendedor, ¿me puede decir cuántas zonas? Sí, lo tenéis que hacer.
O sea, zonas de luz de verdad. Y si la ficha no lo dice, ya es una pista por dónde va el tema.
Ahí al vendedor: a mí no, que vi Tecnonauta. ¿Y cuántas hacen falta? Aquí hay otra trampa, no es lineal. Pasar de 100 zonas a 1000 zonas se nota muchísimo, y a partir de ahí cada zona extra sigue sumando. Lo que de verdad te tiene que preocupar no es si 20.000, ese tiene 100 y te lo venden como si fueran 20.000.
Y hay algo además que casi nadie tiene en cuenta: el tamaño. Si estiras una tele de 55 pulgadas hasta 98 con las mismas zonas, cada zona se hace mucho más grande, y una zona grande ilumina de más alrededor de lo que brilla.
Pero, ¿por qué a veces sale esa nube de luz alrededor de lo que brilla? Por ejemplo, la luna. Yo quiero ver la luna brillante, no todo alrededor que es negro.
Porque aunque tengas muchas zonas, hay un enemigo que aparece en todas las teles con zonas: el halo.
Pensad en una farola en una noche de niebla. La luz no se queda en la bombilla, se abre en un círculo alrededor. En la tele pasa lo mismo: un subtítulo blanco sobre fondo negro y alrededor de las letras una neblina de luz que no debería estar ahí.
Ese halo sale porque en la misma zona que ilumina las letras ilumina también el negro de alrededor, y la persiana, ya lo hemos visto, no lo tapa del todo.
Pero entonces, ¿cómo se pelea contra eso?
Con más zonas y con lentes diminutas sobre los LEDs que apuntan la luz donde tiene que caer, como el foco de un teatro.
¿Y los colores también dependen de la luz de detrás?
Falta el color, porque de poco sirve controlar la luz si los colores salen apagados. Muchas de estas teles llevan además una capa de partículas diminutas, los famosos puntos cuánticos, que convierten la luz azul de los LEDs en rojos y verdes muy puros.
Es parecido a un rotulador fluorescente bajo luz negra, le llega una luz y devuelve otro color. Con eso salen rojos y verdes todavía más limpios y la tele puede mostrar más colores sin que se laven cuando se sube el brillo. Como este video lo estamos haciendo en colaboración con TCL, te vamos a dar unos datos y te decimos de dónde sale cada uno.
Enseñó su primer prototipo en 2018 y al año siguiente ya lo vendía.
Y detrás de sus paneles está CSOT, el fabricante de paneles del propio grupo TCL, que fabrican para otras grandes marcas también como Samsung, LG, la tele de tu abuela. Para que entiendas el impacto que tiene TCL en este mundo, fue la marca número 1 del mundo en envíos de televisores Mini LED en 2025 según la consultora Omdia. Por ejemplo, en su televisor de referencia, según declara TCL, tiene hasta 20.736 zonas independientes, y en la de 98 unos 10.000 nits de brillo máximo.
Para que te hagas una idea, una tele de gama media-baja suele quedarse entre 400 y 1.000 nits, y las más baratas muy por debajo.
Che, se veía bien esa, hicimos un video, la pueden ver más abajo. Y ojo que la iluminación es muy importante para ambientes luminosos. Cuando te entra el sol por la ventana con todo, si tenés una tele, las OLED por ejemplo, que rinden muy bien normalmente, pero se quedan cortos en ese aspecto y en algún otro más, como la durabilidad. Y esa tele puntual tiene una tecnología que TCL llama SQD Mini LED, su versión mejorada de capa de puntos cuánticos de la que te hablamos anteriormente. Colores que no pierden fuerza cuando subes el brillo a tope. De hecho, los colores que tenían eran zarpados.
En las pelis con HDR, las de mucho contraste, eso es justo lo que importa: el sol, los reflejos, las explosiones, todo aquello que se diferencia del negro.
Es que con una tele así hasta tu abuela flipa con las novelas turcas, Ana.
¿Y qué tienen que ver las novelas turcas?
No, no, que hasta te resalta ahí todo, al turco guapetón. Y en todos estos años que llevamos en el canal fuimos aprendiendo cada día más y nos fuimos dando cuenta de que vas aprendiendo a reconocer la calidad, por ejemplo, en la imagen, en el sonido, en distintas cosas que antes lo veías y decías ya me va bien así como está, y después con todo este conocimiento que fuimos sumando decís, oh, ahí está la diferencia. Y en este caso puntual, ¿qué ve un experto que tú no ves?
Lo primero es que no te tienes que fiar en absoluto de la caja, y después casi todo lo que mira un experto lo puedes mirar tú en la tienda o en la misma tele de tu casa, así te deprimes un poquito, ¿o no?
¿Por qué siempre decimos que tienen mala tele los que están viendo? Y después otro truco es que siempre esta gente pide ver la tele en el modo cine, o filmmaker, que es el que te acerca más a cómo lo dejó el director cuando hizo ese contenido, esa película. En cambio, el modo tienda está pensado para ser bien marketinero, para llamarte ahí con colores fuertes y demás, pero no es tan fiel como este otro.
Después suelen poner una escena oscura. En una buena tele ves la textura de una chaqueta negra, en una mala una mancha.
También, para fijarte la calidad de una tele, tenés que mirar en el cielo el atardecer. Tiene que pasar de un color a otro de forma suave. Si ves escaloncitos como franjas, mal. Muy mal.
Y aquí viene ahora el que ya conoces: el halo. Subtítulos blancos sobre negro o un cielo de estrellas. Si ves niebla alrededor, ya sabes de dónde sale.
Está claro, viste cuando en las películas muestran realmente un cielo con estrellas y se ve cada puntito y demás. Eso solamente muchas veces lo consiguen los buenos televisores. Mientras tanto, que los otros se ve como nebulosa. Y si puedes, pon un fondo gris liso. Si ves manchas, nubes o esquinas más oscuras, la luz de atrás no está bien repartida. Eso se llama clouding, como como si estuviese una nebulosa rara.
Y por último, el movimiento. Un plano de cine que se desliza despacio tiene que ir suave, no a saltitos. Y en el fútbol, el balón sin estela.
Así que para que no te la cuelen más, al menos en los LCD, los mini LED no son magia. Es un LCD que controla la luz por zonas.
Cuanto mejor controle esas zonas, más power es, repartiéndose por toda la parte de atrás y zonas físicas de verdad.
Que no te la cuelen con trucos raros, porque si la ficha no dice cuántas zonas tiene, pregunta. Y si nadie sabe decírtelo, sal corriendo. O preguntale a ChatGPT.
Y al final, por supuesto, que decidan tus ojos o tu bolsillo.
Por lo que no hace falta comprarse la tele más cara del mundo. Hace falta, eso sí, saber qué estás comprando.
Y si estás pensando en cambiar de tele, te dejamos en la descripción enlaces a distintos modelos Mini LED de TCL.
Y sabiendo lo que tienes, nos lo dejas en los comentarios. Y ahora ya lo sabes.