¿Qué está pasando con Windows? Nuestro principal sistema operativo está cayendo en picado. Las promesas se convirtieron en desilusiones y la inteligencia artificial lo está terminando de matar.
Año 2015, qué buenos tiempos aquellos.
La música electrónica reinaba en las listas, la gente iba con hoverboards intentando no caerse en tecnonautas. Llegábamos a los 100 millones de suscriptores.
Ojalá 100, los 100.000. Pero bueno, se ha ido por la MrBeast.
Suscríbete para llegar a los humildes 10 millones de suscriptores. Y mientras comenzaba el auge de las redes sociales, Microsoft lanza Windows 10, para muchos, el sistema operativo perfecto, el predecesor,
el salvador, la luz al final del túnel que llegaba después de años de caos y fallos traídos por Windows 8. Un sistema que si mal no recuerdas, intentó estar en todos los dispositivos habidos y por haber, con una interfaz de tablet en ordenadores de escritorio que nadie comprendía, la cual terminó alejando usuarios de toda la vida a otros sistemas.
Windows 10 no solo llegó con la promesa de ser el mejor sistema operativo, sino dejando en claro desde el principio que sería la última última versión que existiría de este sistema operativo.
La idea era ya no habría más números, solamente actualizaciones constantes para que al usuario no le doliera más la cabeza. El mundo estaba tan seguro de eso y confió tanto en las palabras que cuando salían rumores de un supuesto sistema llamado Windows 11, muchos lo ignoraban o directamente lo categorizaban de falso.
Pero todo cambió seis años después, en 2021. Las promesas se esfumaron y apareció casi de la nada Windows 11. El sistema operativo eterno terminó resultando en el predecesor de la supuesta nueva era de la revolución tecnológica, con una interfaz que apostaba todo a lo visual, eliminando las esquinas afiladas gracias al nuevo diseño fluent con bordes redondeados, el material traslúcido y una barra de tareas que se movía al centro de la pantalla. Pero no solo era estética, Microsoft Nos vendió Windows 11 como el mejor hogar para creadores, jugadores y productividad, asegurando optimización absoluta, mejoras en la gestión del recurso del procesador, tecnología de consolas de última generación, nuevas funciones para organizar ventanas de forma cómoda.
La nueva apuesta de Microsoft prometía un montón, y la gente ilusionada con el nuevo juguete se animó a instalarlo, o al menos a intentarlo ya que no tardaron en toparse con el primer el TPM 2.0.
¿Sabes de dónde viene TPM?
No, qué vas a decir. Es decir, ordenadores comprados apenas tres años antes no podían funcionar. En esta nueva versión, Microsoft exigía tener en la placa base de los ordenadores un chip de seguridad llamado Trusted Platform Module o como se le conoce TPM
2.0, una protección bastante toca narices para poder proteger el arranque del sistema y las claves de cifrado ante ataques de seguridad. Siendo claros, ya podías tener los últimos componentes de la época que si tu ordenador no tenía esto, ahí te quedaba. Según comentaban ellos, era la única forma de asegurar por completo un ordenador en estos tiempos. Para el resto, una excusa gigante de obsolescencia programada para que te compres otro PC.
Además, todo esto un año después del Covid, donde la economía mundial no estaba en su mejor momento. Aunque eso sí, una vez la gente se dio cuenta de este detalle, los informáticos hicieron magia y sacaron formas para asaltarse este bloqueo.
Una vez superado este bache con una aplicación llamada Rufus, los usuarios se toparon con otra era obligatorio tener una cuenta de Microsoft y conexión a Internet, por lo que quitaron el modo local.
Los informáticos también volvieron a hacer su magia con esto, pero el daño ya estaba hecho. Con la cuenta llegaron muchas dudas, preguntas sobre privacidad en el proceso de instalación y un montón de aplicaciones basura nada más encender el equipo. Instagram, TikTok, Facebook, aplicaciones de streaming de vídeo como Amazon Prime Video o Disney.
Acá hay distintas aplicaciones, por ejemplo Line.
¿Te acordás de Line?
Te lo meten ahora de forma predeterminada. Vamos que parecía un teléfono chino ya más que un ordenador de escritorio.
Además que todo ese diseño fluent tan llamativo que los de Microsoft intentaban vender estaba diseñado de una forma muy extraña.
Bajo esa interfaz se escondía un secreto a voces. Windows 11 no era un sistema operativo creado desde cero, en realidad es un Frankenstein construido sobre las cenizas de Windows 10X. Has oído bien, un proyecto de Microsoft que nunca salió al público y se lanzó en octubre de 2019 junto con la Surface Neo, esa tablet de dos pantallas que tampoco salió. En mayo de 2020 por la pandemia, Microsoft decidió que en vez de ser un sistema para doble pantalla, se usaría para portátiles normales para competir con los Chromebook, que ya habían ganado mucha fuerza para esa época.
Y un año después, en mayo de 2021, después de muchas filtraciones y versiones de prueba, Microsoft anunció que se cancelaba el proyecto y qué se presentó un mes después. Exacto, Windows 11.
Microsoft sacó los pasos prohibidos y agarró la interfaz de Windows 10X y la pegó sobre el esqueleto de Windows 10. El un auténtico zoológico de inconsistencias visuales. Un sistema operativo donde viven botones modernos, traslúcidos y hasta los mismos que en las versiones de hace más de 20 años.
De primeras todo es muy bonito, pero si das clic derecho te encuentras con menús ocultos de Windows 10. Si entras a configurar el sonido Internet te aparecen ventanas de Windows 7, sistema que salió en 2009. Tienes un panel de control con la misma interfaz y con algunos iconos que en Windows 7.
Le falta Clippy nada más.
Bueno, a lo mejor si buscas un poco por ahí lo encuentra. Hasta si vas a activar el salvapantallas te sigue saliendo la misma foto del monitor que se usaba en Windows X.
La gente con esto no solo estaba confundida, sino también estaba indignada.
Indignada de la forma en que Microsoft les engañó y convirtió algo que funcionaba perfecto en otra cosa que absolutamente nadie pidió y secuestraba tu información porque sí. Aunque no lo parezca, Windows 11 envía más información tuya que Windows 10.
¿A quién le sorprende? A nadie.
Hay gente que ha investigado con Wireshark, un programa que analiza todo el tráfico de tu red, y han demostrado que nada más arrancar el equipo por primera vez, el sistema ya está enviando ráfagas de datos a servidores externos como Steam, McAfee o servicios de marketing como Scorecard Research.
Y aunque hay herramientas para deshabilitar este traqueo de datos, como la de Chris Titus, la verdad es que es bastante asqueroso que pagando Windows recolecten tantos datos de ti.
¿Alguien paga Windows también?
Eso es otra cuestión. Y es aquí donde entra la posible razón principal por la que eliminaron la cuenta local. Crear perfiles detallados y recopilar datos de uso se convirtió en pan comido. Microsoft con esto ya tiene los datos que buscas, las aplicaciones que abres y tus hábitos de uso asociados a tu identidad real.
Digamos que los primeros años del sistema fueron una montaña rusa de inestabilidad, lo cual hizo que millones de usuarios volvieran a Windows 10 o directamente ni actualizaran al 11.
Microsoft también usó como reclamo la posibilidad de tener aplicaciones de Android instaladas en el sistema, aplicaciones que por cierto, llegaron tarde, con un catálogo muy pobre y cancelado en el 2025.
Mientras que los usuarios que actualizaron esperaban esas novedades, tenían que tragarse bugs gigantescos de rendimiento y fallos sin sentido, unidades de almacenamiento SSD y NVMe más lentos que en Windows 10, tarjetas gráficas que dejaban de funcionar, actualizaciones infinitas que no se llegaban a instalar nunca, hasta lidiar
con el explorador de archivos más lento que ha existido nunca y que Desde octubre de 2022 hasta casi principios del 24 se abría solo por un error del sistema que no se conseguía solucionar. Pero eso no es nada comparado con lo que se venía y se podría decir que lo que rompió Windows por completo.
Con La llegada de ChatGPT y la inteligencia artificial, las compañías pensaron que era lo que la gente necesitaba, así que aprovecharon el boom para no quedarse atrás y lanzaron Copilot.
Querido Copilot. Hay mucha gente que dice que es la mayor basura que ha existido nunca, al menos por ahora. Es una inteligencia artificial propia, integrada en el sistema para ayudarte a redactar correos, escribir textos, responder preguntas, lo que hacen todas, pero un poco más integrada dentro del sistema operativo.
Por ejemplo, en la aplicación de Paint, el programa donde dibujas paisajes y soles con gafas de sol, introdujeron funciones con
gafas naut ana, las mejores, que te bloquean la luz azul y verde de las pantallas para que no te dañe
la vista, pues introdujeron funciones para generar imágenes o para crear dibujos para colorear, cargándose así evidentemente la creatividad. En el bloc de notas, funciones de resumir textos, redactar desde cero o reescribir. Y así con casi todo.
¿Cuál fue el problema? Que las aplicaciones nativas fueron actualizadas automáticamente y si tu ordenador no era compatible con la inteligencia artificial, te quedaba sin ella. Como lo oyes. Windows, en vez de comprobar si el ordenador era compatible primero lo que hacía era desinstalar la aplicación para luego volver a instalarla con esta nueva función. El problema era que si tu ordenador no era compatible, no la volvía a instalar. Y eso provocó que muchísima gente, de la noche a la mañana detecte que esas aplicaciones que suelen usar clásicamente en el Windows no estaban, habían desaparecido.
Para que te hagas una idea hasta dónde llegó el tema, el comandante de la misión Artemis II de la NASA en el espacio tuvo que llamar a Hume por problemas con Outlook, la aplicación de correo, diciendo que tenía dos versiones distintas instaladas en su ordenador y ni ninguna de ellas funcionaba.
Vamos, un fallo de otro planeta.
Esto es porque Microsoft nombró la aplicación de correo de Windows como Outlook, pero sin modificar la aplicación Outlook de la suite de Office. Un lío tremendo, vamos.
Yo todavía no me entero cómo van sinceramente con toda la suite Office, no tengo ni idea.
Aunque la gota que colmó el vaso fue Windows Recall, una aplicación con inteligencia artificial que tomaba capturas de pantalla cada pocos segundos para analizar y clasificar todo lo que haces.
Su función era que buscaras con lenguaje natural lo que quisieras para ayudarte a recordar, por ejemplo, que te abra la web donde viste una receta de cocina o la diapositiva de la presentación de tu trabajo que tenía una flecha amarilla. Aunque como idea no estaba del todo mal, investigadores descubrieron que esta aplicación de vez en cuando podía guardar las contraseñas, chats de Signal, datos bancarios o hasta los mensajes temporales de WhatsApp o Telegram en una base de datos de texto plano sin cifrar, o sea, totalmente vulnerable a ataques externos. Es decir, cualquier persona que tuviera acceso a tu ordenador o cualquier virus podía entrar a ese archivo y robarte.
Todo este escándalo obligó a Microsoft a reforzar la seguridad y a desactivarlo por defecto, pero ya era evidentemente demasiado tarde. Ante la sensación de ser espiados y la inestabilidad con la estabilidad del sistema, los usuarios que llevaban años en Windows se pasaron a Linux y a macOS, el sistema operativo de los ordenadores de Apple. Este último En marzo de 2025 alcanzó una cuota de mercado del 17.1% a nivel mundial, según Canalyst.
Pero la cosa para Windows se puso complicada, porque después de trabajar Durante más de 15 años con Intel, los Mac se habían convertido en estufas portátiles, la batería apenas duraba, se calentaban como un radiador y los ventiladores sonaban como un avión. Qué precioso que es. Hijo de puta. Acá calienta cuando jugamos el Fortnite, hay que tener cuidado. Pero A finales de 2020, Apple presentó su gama de ordenadores con procesador propio, los famosos M. Procesadores que por cierto, fueron creados por John Termus Ternus. Procesadores que por cierto, fueron creados por John Ternus, la persona que ahora va a reemplazar a Tim Cook como CEO de Apple. Y lo que hicieron fue una verdadera locura. Portátiles que partían desde los 1.000 euros, que incluso sin ventiladores consiguieron ser más rápidos, eficientes y potentes que portátiles de Windows de 3.000 euro.
Después llegó la gama Pro Max Ultra, los M M. Y ahora en 2026, Apple se la ha sacado con los MacBook Neo, un portátil que parte desde los 600 euros y que ya analizamos en el canal. Un equipo que está haciendo que los que nunca se plantearon un Mac se lo estén pensando en serio.
Además del golpe sorprendente de Linux gracias a la consola de mano Steam Deck. En marzo de 2026, Linux batió su récord histórico superando el 5,33% de usuarios en Steam, demostrando que Windows ya no es necesario para poder jugar. Mientr mientras tanto, los fallos en Windows eran cada vez más grandes. Según estudios, los PC Windows se bloquean 3.1 veces más que los Mac, las aplicaciones un 7,5.
El descontrol que había en Windows era digno de estudio. La gente se quejaba de actualizaciones que bloqueaban equipos enteros pidiendo claves de cifrado, fallos con el botón de apagar donde al pulsarlo el ordenador se reiniciaba en bucle, borrado masivo de archivos, pantallazos azules y negros, fugas de memoria RAM, el explorador de archivos se ponía blanco aún teniendo el sistema en modo oscuro, fallos de acceso al disco duro o fallos de acceso a la propia BIOS.
Vamos, un deleite para los sentidos. Así que obviamente los consumidores no querían pasarse a Windows 11 por miedo. Y hasta la propia Microsoft tuvo que aumentar el soporte de Windows 10 porque había millones de usuarios que seguían usando el sistema anterior. La respuesta del mal funcionamiento la dio el propio CEO de Microsoft, Satya Nadella. Él admitió en abril de 2025 que entre el 20 y 30 por ciento del código de Microsoft lo estaba escribiendo una inteligencia artificial, una IA cambió el código del sistema operativo más importante del mundo.
Un mes después de estas declaraciones, Microsoft anunció el despido de 6.000 empleados, de los cuales gran parte eran ingenieros de software. Una decisión tomada por una fuerza laboral potenciada por la inteligencia artificial, donde no se necesitaban tantos programadores humanos para tareas repetitivas.
Y a comienzos de este año se dieron un golpe de al reducir drásticamente los equipos de control de calidad y confiar ciegamente en la inteligencia artificial, el sistema se volvió inestable y con muchos fallos. Se descubrió que los desarrolladores pasaban por alto un 40 más de errores al revisar código de IA en comparación con los humanos. Windows, ante esto, decidió pararse a pensar y pedir disculpas en un comunicado. La IA se nos fue de la mano muchachos, y ellos lo sabían. Por lo que prometen para poder solucionar todo esto quitar la inteligencia artificial de las aplicaciones donde esta no es necesaria.
También reducir las interrupciones por actualizaciones, eso lo veremos.
Mejorar la velocidad del explorador de archivos, además de mejorar el funcionamiento del sistema en general para que sea más fluido y responda mejor. Vamos, lo que debería ser todo esto
sería con una especie de actualización bien, pero bien, bien potente. Y para eso han seleccionado a un dream team de personas, por lo que
a partir de ahora es un ahora o nunca para Microsoft, no solamente por cómo se está boicoteando a sí mismo, sino también por toda la competencia que le está viniendo y que le puede venir. Porque ahora se vienen los sistemas operativos con inteligencia artificial.
Además, macOS ya no es un lujo inalcanzable gracias al MacBook Neo y un Linux que ha dejado de ser un laberinto solamente útil por expertos.
¿Y tú qué opinas? ¿Windows tiene solución o ya está perdido? Pregúntale a la gente. ¿Ana, qué sistema operativo usa? También nos interesa bastante. Lo dejamos aquí en una encuesta.
Y déjanos en los comentarios si la ventanita del amor se te cerró. Vamos todos. Y el amor por esta comunidad se demuestra dándole al botón de suscribirse. Gracias.